Ahí estaba, ese botecito donde decidí guardar tu recuerdo, donde decidí dejar todo lo que sentía por ti... lo vi ahí exactamente donde lo deje, donde lo guarde, donde te arrumbe. Sigue intacto como si fuera el mismo bote aquel nuevo que decidí abrir para poder cerrarte; incluso sigue en su cubierta de celofán y al sacarlo esta limpio, sin polvo, sin rastro del tiempo .
Cuando me decidí a abrirlo todo, en menos de un segundo volvió a mi memoria, todos los paseos, las palabras, las acciones, los besos, las mentiras, las risas, absolutamente todo regreso a mi memoria como si estuviera viendo una película en mi mente.
Todo esta cual lo guarde, el mismo orden cronológico de las cartas, los dibujos, los papelitos incluso nuestras fotos, todo seguía ahí como si no hubieran pasado los años, como si hoy fuera el día que decidí encerrar mis sentamientos por ti.
Después de admirar mis recuerdos tuve el valor de sacarlos del bote y leerlos, aún podía sentir lo que sintió esa niña enamorada de ti, aún sentía cada una de tus palabras como si las estuviera leyendo esa niña como si las estuviera recibiendo por primera ves, la diferencia es ... cuando las leí no pude hacer otra cosa mas que sonreír.
Y cuando las guarde ya no había una lagrima sobre mi mejilla, solo estaba mi sonrisa y las ganas de volver a verte a ver.
Hongo.
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